Último día en Nueva York, frío y sueño, levantarte y despedirte de esa gran ciudad que recorriste en bicicleta. Miras por la ventana del departamento que estás a punto de dejar.
Fue sólo una semana, en que olvidaste por completo tus obligaciones y tus deberes. Fiestas y recorridos, amigos y copas, disfraces y aventuras de whiskey.
Olvidaste que de vuelta en casa tenías alguien que te esperaba, quizá porque no esperabas regresar o al menos no esperabas un abrazo de vuelta, sólo un ride hasta la puerta de tu casa. Olvidaste también comprarle un souvenir, o tal vez sólo fue la pereza de buscar unas botas moradas que probablemente le hubieran hecho sonreír; olvidaste que sonreír es parte importante de la vida de cualquier ser humano. Olvidaste que él también es un ser humano.
Pero tú sonreíste y esperabas encontrar al amor de tu vida en esa enorme ciudad. Al final no encontraste ni el amor ni una sonrisa de regreso, pero encontraste una historia que contar.
El encuentro: El tigre y los duraznos.
Son las 9pm y Emilio se encuentra sentado en el aeropuerto JFK esperando que le confirmen si podrá abordar el vuelo que ha sido sobrevendido. La aerolínea le ha especificado que es derecho de la empresa sobrevender hasta el 15% de cualquier vuelo, por lo que debe esperar hasta que el avión esté lleno y si hay lugares disponibles podrá partir. Espera desde lejos, con paciencia, pues ya sólo le queda eso y su cansancio tras correr su último maratón del año.
Observa a los pasajeros que llegan, uno a uno, paciencia. Son las 10pm, puede pasar a la sala de espera.
Pasa los retenes de seguridad, (demonios! está tan cansado), por fin logra llegar a la bendita sala, toma un asiento y espera, otra vez, espera. La paciencia se agota, sólo quiere regresar a casa y meterse en las sábanas de su cómoda queen size.
Sus pensamientos están alrededor del día siguiente: ¿estará en casa? ¿Lila estará esperándolo para abrazarlo y sonreirle? No tiene modo de avisarle que probablemente se quedará la noche varado en un incómodo asiento de metal... ¿por qué tardan tanto en confirmarle su lugar en vuelo?
Los pasajeros que están en la misma situación que él caminan inquietos de un lado a otro, entre ellos una chica vestida de negro, despeinada y con abrigo pesado. La observa un segundo, se mueve torpemente con una mochila brillante, la pierde de vista.
Sentado sigue esperando, la chica torpe de negro se acerca y se sienta a su lado. Él sólo espera que no busque una conversación, verdaderamente la situación y el cansancio lo tienen de humor apático.
-¿Quieres uno?- ella ha hablado y le extiende una bandeja de unicel con duraznos secos.
-Mmm...- se pregunta si debería ignorarla pero ya es demasiado tarde, ha volteado a verla -Ok, gracias.
Empiezan una conversación vanal sobre el pésimo servicio de la aerolínea. Ella le cuenta sobre su estancia en NY, de visita con amigos y el hecho de no sabe si se irá en este vuelo o deberá esperar (como él). Él se limita a responder que ha corrido el maratón.
Son las 11pm, por fin les dirán si podrán irse, se levantan y hacen fila. Ella trata de sonreír y ser amable, él no está interesado. Por fin abordan, asientos separados, muy separados... Alivio total.
Después de 4 horas de vuelo, llegan a su destino. Emilio busca su equipaje, es lo que más le preocupa, se ha comprado 2 trajes Hugo Boss y teme que, además de la sobreventa, la aerolínea haga perdediza su maleta. La chica se acerca nuevamente y le sonríe. Esperan juntos el equipaje. Ella no para de hablar y él de vez en cuando le dedica una sonrisa. Una vez que ambos tienen sus pertenencias, es momento de despedirse.
Se alejan, pero ella regresa y le pide su teléfono. Emilio no tiene teléfono pero sin saber muy bien por qué le da su e-mail. Finalmente se despiden, ella le grita un sonoro "Cuídate" con una enorme sonrisa. Al abrirse las puertas de la sala de llegadas, él observa como se aleja torpemente con su equipaje y su enorme abrigo negro, alguien la espera, ella lo abraza, él lleva una chamarra roja y ciertamente no parece ser su hermano, ¿su amigo acaso?, ¿un amigo va por ti a las 4am al aeropuerto? seguramente no... pero qué más da, él tiene a Lila y todos sus sueños.
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