Wednesday, May 28, 2014

Introducción: 30 maratónicas vueltas al sol

Después de meditarlo durante 2k de camino bajo llovizna he decidido hacia donde dirigir la inspiración que me ha traído conocer al "tigre", él mismo pide ser objeto de mis pensamientos analíticos -o chaquetas mentales-, todo depende del cristal con que se mira...
Quiero pensar que me equivoco en muchas de mis hipótesis, pero sólo contaré los hechos que observo y las situaciones que asumo con mis experiencias a su lado. Probablemente mi cabeza jugará algunos malos trucos pues mi percepción está -como la de cualquier observador- ligada ampliamente a mis antecedentes sociales, personales y a las circunstancias del contexto que quedan fuera de mi visión o de mi control.

Presentación de objeto de estudio: El tigre.

Emilio nació un 28 de mayo de 1984, bajo el signo de géminis y la luna de Iztapalapa, aunque a él le gusta enfatizar el hecho de que la colonia donde creció estaba más cerca de Coyoacán que del centro de su delegación, quizá esto lo hace sentirse menos barrio. El hecho es que nació en una familia de clase media, que como toda familia mexicana sufría las constantes crisis económicas de finales de sexenio y luchaba por darle a sus hijos "eso que ellos no tuvieron".
Estudió en escuelas públicas toda su vida, esforzándose por ser reconocido como un integrante inteligente de sus grupos, esforzándose -como muchos- por encajar, pero más por sobresalir. Ese vacío constante que le dejaba el no saberse individuo completo lo orilló siempre a buscar ser la lumbrera del lugar, aunque también se enfrentaba al miedo a sobresalir lo suficiente como para estrellarse contra la realidad, su propia realidad incompleta, carente de sí mismo.
Ayudaba a su padre a vender de puerta en puerta, comerciante sin seguridad financiera fija que le enseñó el valor del trabajo pero que poco pudo compartirle sobre el crecimiento interior y la auto aceptación.
Este vacío tan evidente trata de llenarlo con factores exteriores, ahora es un hombre -¿puedo llamarlo así?- adicto a un sin fin de variables: al trabajo, a exigirse más de lo que su cuerpo está listo para dar, a correr, a las fiestas, a las marcas, a las relaciones amorosas conflictivas, a las historias inventadas que se cuenta en su cabeza una y otra vez hasta creérselas, a convencer a los demás para convencerse a sí mismo.
Hoy cumple 30 años y está celebrando con una copa de Zacappa en la mano derecha y su iPhone 5c verde con una orilla raspada en la izquierda. Sonríe, pero yo no me creo esa felicidad tan exacerbada, faltan 3 copas para que empiece a buscar las canciones románticas que le recuerdan a Lila o a Laura o a Andrea, o peor aún, aquella que le recuerde a Emiliano. La cuarta copa lo hará comenzar a bailar y cantar, con tanta energía y tan poco ritmo que las personas a su alrededor empezarán a sentirse incómodas. Saldrá en estado lamentable de ese barecillo fresa de Polanco y mañana se sentirá tan mal que no podrá concentrarse en las tareas de su trabajo. Pero, ¿qué más da?, pues cómo dice él: "mejor que la empresa pague las consecuencias de mis pedas a que yo eche a perder uno de mis fines de semana".
Así, cumple hoy 30 maratónicas vueltas al sol quien se autodenomina "el tigre" y yo observo desde un telescopio.

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