Thursday, July 12, 2012

La princesa despierta


Todos los caballeros azules esperan encontrar a su amada dormida, con rostro angelical y cabello perfecto. Para mala suerte de nosotros los mortales, igual que los príncipes azules, las princesas son un bien escaso y cuando las encuentras: resulta que no son tran princesas o de plano esperaban un dragón y no un fiel caballero que las rescatara.


También están las princesas que viven despiertas, esas que tienen insomnio y como consecuencia cuentan con ojeras permanentes. Son especies más comunes de lo que cualquier persona pensaría, son esas chicas que a pesar de bonitas y listas, son autosuficientes; pero están solas esperando que pase el príncipe adecuado y lo extraño es que éstos siempre se dan la vuelta antes de pasar frente a ellas, algunas se pasan la vida esperando a su amado y de tan poco dormir suelen confundirlo con algún sapo.

La siguiente princesa es esa que verdaderamente se queda dormida, vacía, tan encerrada en su mundo de ensueño que se convierte en el accesorio perfecto para los príncipes que normalmente tienen tanques brillantes en lugar de corceles.

Además, está la princesa que sueña despierta, no es una mezcla de las anteriores, de hecho es la más preciada; ella tiene brillo en los ojos, es la que te enamora sin querer, la que te sonríe y te derrite, esa que jamás podrás alcanzar, esa perfecta que hace que el resto del reino parezca gris y burdo.

Finalmente, las brujas (porque no pienso hablar del resto de las doncellas del pueblo) que tienen el corazón oscuro y llenó de alfileres, no es que sean malas por ser malas: son malas porque son frágiles y cada movimiento hace que un alfiler se clave y desangre al apenas latente bombero.

¿Tú quién eres?
Yo odio a las princesas que sueñan despiertas.

Wednesday, July 4, 2012

I'm a goner (believe me)

Innegable la participación de Matt & Kim *she falls in love*

Manzanas, telenovelas y otros venenos

"Hoy no estoy para nadie"
He empezado con el pie izquierdo y no parado de tropezar, así sucede cuando no sabes exactamente qué esperas de los demás, de la vida, de ti mismo. 
Sé lo que quiero escuchar de los demás, no sé si son capaces de decirlo. 
A veces me duelen las rodillas, de tanto correr sin rumbo. Oh sí, cómo duelen, te recuerdan que ya no tienes 22.
Aunque la gente se cansa de tropezarse hay veces que no se logran quitar las piedras del camino, especialmente si el camino que elegiste no es asfaltado.
Mañana caminaré despacio.