"Hoy no estoy para nadie"
He empezado con el pie izquierdo y no parado de tropezar, así sucede cuando no sabes exactamente qué esperas de los demás, de la vida, de ti mismo.
Sé lo que quiero escuchar de los demás, no sé si son capaces de decirlo.
A veces me duelen las rodillas, de tanto correr sin rumbo. Oh sí, cómo duelen, te recuerdan que ya no tienes 22.
Aunque la gente se cansa de tropezarse hay veces que no se logran quitar las piedras del camino, especialmente si el camino que elegiste no es asfaltado.
Mañana caminaré despacio.

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